lunes, 31 de diciembre de 2012

Breve Glosario Lovecraftiano



Hace algún tiempo realice un pequeño relato a partes iguales parodia y respetuoso homenaje a la obra del escritor H. P. Lovecraft. El editor de la web en el que fue publicado, tuvo a bien recomendarme que incluyera un glosario en el que explicara lo términos y extraños nombres que retomé para mi escrito, dado que no todo el mundo está familiarizado con la obra del nativo de Providence.

A continuación les muestro lo que sin duda es un pequeño y no especializado breviario de términos lovecraftianos, acomodados en un orden estrictamente no alfabético.




Cthulhu: deidad más conocida del panteón cósmico creado por el escritor H. P. Lovecraft. Es un ser monstruosamente gigantesco de cabeza de pulpo, cuerpo antropoide y alas de dragón en la espalda. Yace muerto, pero soñando, en la ciudad sumergida de R´lyeh, desde donde pude comunicarse a través de sueños con ciertos individuos sensibles a su llamado. Su primera aparición es en el relato la Llamada de Cthulhu.



R´lyeh: ciudad sumergida y hogar de Cthulhu, se ubica en algún punto cerca de las islas Ponape. Su primer mención es en el relato La llamada de Cthulhu, y a partir de entonces es muy mencionada por otros escritores del Circulo de Lovecraft.


Arkham: ciudad ficticia de Nueva Inglaterra, creación de H. P Lovecraft y en la cual ambienta gran parte de sus relatos. Es una mezcla de estilo victoriano y europeo (principalmente holandés). En ella se ubica la Universidad de Miskatonic, centro neurálgico de varios relatos en el universo creado por Lovecraft.



Azathoth: Otra de las deidades de Lovecraft, y aparentemente la principal en su cosmovisión. Es un ser amorfo que eternamente blasfema y burbujea en el centro del universo, animado por un grupo de flautistas sin cuerpo que entretienen su mente trastornada. Es ciego e imbécil. Se le menciona en diferentes relatos.


Shugorans: creatura antropomórfica con características elefantinas de color negro. Es el ángel de la muerte de una tribu perdida de Asia. Es creación del escritor T. E. D. Klein y aparece en su relato Un negro con saxofón (conocido en otras traducciones como Un negro con trompeta).



Shoggoths: creaturas inventadas por Lovecraft. Aparecen por primera vez en su relato En las montañas de la locura. Son seres sin forma definida y de material protoplasmático, lo que les permite generar miembros a voluntad y alterar su masa y volumen. Fueron creados por la raza de los Antiguos en la prehistoria de la Tierra como sirvientes.


Alhazred: Apellido del árabe Abdul Alhazred, poeta loco de Damasco, muerto en el siglo IX, a quien Lovecraft atribuye la escritura del Necronomicón, el más maligno de todos los libros concebidos por mano del hombre. (Todo invención de Lovecraft, por supuesto).


Primigenios: Así es conocido el grupo de deidades creado por Lovecraft.


Hastur: Deidad lovecraftiana creada por el escritor Agust Derleth, y la cual es mencionada en su obra El regreso de Hastur. Originalmente no era un ser, sino un lugar, propiamente una ciudad creada por el escritor Robert W. Chambers.


Tsathoggua: deidad del panteón lovecraftiano. Tiene apariencia de sapo y murciélago. Eternamente mantiene un semblante adormilado y risueño. Su apetito es voraz. Es invención del escritor Clark Ashton Smith.



Tíndalos: hace referencia a los Perros de Tíndalos, seres demasiado monstruosos como para ser descritos, que son capaces de viajar por el tiempo y el espacio a través de los ángulos rectos, mas no de curvas. Persiguen incansablemente a todo aquel se atreve a viajar más allá del universo por medios psicotrópicos. Son creación de Frank Belknap Long.


Y´golonac: deidad del panteón lovecraftiano, creado por el escritor Ramsey Campbell. Tiene apariencia humana, pero carece de cabeza, en las palmas de sus manos se ubican un par de voraces bocas, con las cuales se alimenta de carne humana. Su aparición se da en el relato Edición fría.


Shub-Niggurath: deidad aparentemente femenina inventada por Lovecraft. Aunque nunca es protagonista de ningún relato, sí es mencionada en gran cantidad de ellos. Se le conoce como la cabra del bosque de los mil hijos.



Profundos: raza de seres acuáticos creados por Lovecraft. Son en apariencia un hibrido entre hombre, pez y sapo. Viven en varias zonas costeras y ciudades sumergidas. Son adoradores de Cthulhu y de Dagon, otra deidad submarina. Suelen aparearse con humanos y así incrementar su número. Son mencionados por primera vez en el relato La sombra sobre Innsmouth.


Innsmouth: pueblo costero de Nueva Inglaterra inventado por H. P. Lovecraft. Fue uno de los principales enclaves de la raza de los profundos hasta que el gobierno norteamericano lo invadiera y procesara a la mayoría de sus habitantes.




De momento seria todo. Si el tiempo y mis variadas actividades me dan algo de tregua, podre continuar enriqueciendo este pequeño glosario.


Pues bien, el año llega a su fin y esta es la última entrada del 2012, un año lleno de diversas satisfacciones en el plano literario, las cuales espero continúen en el siguiente. No me queda más que agradecer a todos aquellos lectores que me han venido acompañado en esta aventura bloguera. Sinceramente les agradezco el tiempo y sus comentarios. Espero que hayan disfrutado con cada entrada y me continúen acompañando el próximo 2013.

Saludos y felices lecturas.

martes, 25 de diciembre de 2012

sábado, 22 de diciembre de 2012

Reseña de Edén interrumpido




Sin duda alguna Carlos Sisí es reconocido como uno de los más grandes exponentes de la así llamada literatura Z en idioma castellano, con su trilogía de los Caminantes. Pues bien, el buen Carlos no se limita a narrarnos apocalipsis zombis, sino que igualmente gusta de explorar otras temáticas y géneros, lo que logra con gran tiento y maestría. La hora del mar (próxima a leer) y una novela corta llamada Edén interrumpido, son muestra de lo bien que se le da al señor Sisí el oficio de junta letras. Y es precisamente sobre esta última obra que hablaremos en esta oportunidad.
      Cuando vi por primera vez Edén interrumpido, se mencionaba que era una historia de hombres lobo, cosa que tomé por cierta al ver la cubierta (un ser de apariencia canina en amenazante actitud), así que fue grande mi sorpresa al llegar al final del relato y no descubrir ni el menor rastro de licántropos en el relato. Por supuesto, no me sentí decepcionado.
      En Edén interrumpido nos encontramos con un muy bien logrado relato de horror, en el que somos testigos de cómo Daniel, el protagonista, cae lentamente en una espiral de locura, cuando, de manera subrepticia, su Edén (su nuevo hogar) resulta violado y mancillado por un hecho en apariencia insignificante, pero que a la postre lo llevará a perderlo todo.
      Resulta difícil acomodar la historia en un género en concreto. En definitiva nos encontramos ante una muy buena historia de horror, pero no podemos agregarle tan fácilmente un epíteto. No se trata de horror gótico ni cósmico, ni siquiera psicológico. Y es que sucede que los acontecimientos narrados no tienen nada de sobrenatural, ni siquiera de extraordinario, son inofensivamente cotidianos, pero es precisamente en su plausibilidad en donde reside el poder de inquietarnos. Y vaya que si la historia termina siendo algo bastante inquietante.
      No me atrevo a decir más, pues siento que al hacerlo podría ir develando elementos de la trama que es mejor que el lector conozca por sí mismo. Únicamente diré que Sisí resulta tan buen narrador que de inmediato nos sentimos identificados con Daniel y los acontecimientos que le van sucediendo, por lo que la historia nos atrapa de inmediato y no podremos abandonarla hasta descubrir su desenlace.


      Sin duda puedo afirmar que Edén interrumpido es una gran historia, de las mejores que he tenido oportunidad de leer en este año y una lectura obligatoria para todo fanático del autor y de quien gusta de una buena historia. Un pena que no haya aún podido salir en formato físico.

Lo mejor
La simplicidad y plausibilidad de los hechos que relata, y que sin duda vuelven a la historia algo sumamente perturbador. El ser una historia de Carlos Sisí, lo que sin duda es garantía de calidad.

Lo peor
Algunos podrían decir que su reducido tamaño (cuestión de gustos) y sin duda, el que no se encuentre en formato físico.  

viernes, 21 de diciembre de 2012

Cuento 15 minutos para media noche




Tiempo y espacio confluyen simultáneamente creando con ello la estructura de lo real, sin embargo, dicha realidad únicamente puede ser percibida por nosotros a través de las manifestaciones de la energía y la masa. ¿Tiempo y espacio son infinitos? La afirmación o negación a la pregunta dependerá estrechamente de la aceptación del hipotético fin del universo. ¿La energía y la masa carecen de finitud? Considerando un universo infinito, las combinaciones de masa y energía podrían ser a su vez infinitas. No obstante, si la cantidad de lo que llamamos tiempo resulta finita, lesionaría la integridad de un universo con materia y energía infinitas.
Tomado del diario de Dante A. Santos

Mi nombre es Mariana y ya no tengo miedo, me he dado cuenta de que no tiene ningún sentido tenerlo. Dentro de poco, quince minutos para ser exactos, todo terminará. Nadie puede detenerlo, y sólo alguien pudo explicarlo, o al menos lo intentó, no es que eso sirva de mucho. Una singularidad en el entramado espacio-temporal del universo, o algo así, que acabará con el fin del mundo, y del universo por añadidura. Quien creería que Dante Santos, mi amante recién fallecido, resultaría ser después de todo un profeta de lo posible.

Lo ya dado es lo que ocurrió en un pasado reconocible y que se asume en un tiempo que es constante, un tiempo que se considera única y exclusivamente lineal. ¿Qué hay al final de esa línea? ¿Una salida hacia la nada?
Tomado del diario de Dante A. Santos

Justo hoy a la media noche el tiempo se detendrá, un instante después toda la materia y la energía del universo impactará sobre sí misma y colapsará. No sentiremos dolor, sucederá tan rápido que realmente no sentiremos nada. Sólo desapareceremos, como si nunca hubiésemos estado aquí.



Mis ojos se posaron sobre el escrito, fue (es) como algo ya hecho, como algo repetido que se hace de nuevo, con los mismos matices, y obedeciendo las mismas necesidades. Ahora sé la verdad, pero no tengo el valor de decírselo a Mariana. Tal vez sea lo mejor, nadie debería cargar con este conocimiento.
Tomado del diario de Dante A. Santos

¿Fue sólo suerte o un tipo de retorcido humor cósmico el que descubriera el diario de Dante justo el día de hoy? Desafortunadamente, para todos, no hay ningún protocolo para el fin del mundo, no hay quien pueda darte un boleto de salida para el apocalipsis. ¿Así que qué puede hacer uno la víspera del fin del mundo? Tan sólo sentarse a mirar el espectáculo.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Cuento El Club de la Alcachofa



Son pocos los autores que son considerados los grandes exponentes de la literatura universal. Del mismo modo, son pocos los así llamados máximos logros literarios de la humanidad. Pero, ¿qué sucede con el resto de las obras?, ¿qué pasa con aquellos libros y escritores comunes y corrientes que, a pesar de sus esfuerzos, no fueron capaces siquiera de arañar la grandeza? Sucede que son continuamente olvidados, pasados por alto y abandonados en el más desvencijado de los roperos de la historia.
      Pero no más.
Para honrar a esos autores ignorados es que se funda en el año de 1742 el Club de la Alcachofa. Nombrado así en honor de nuestro fundador, sir Aldous Neverlose, autor del texto 1000 y un formas de comer alcachofas, y quien trágicamente tuvo que perder la vida (atragantado por una alcachofa, precisamente) para darle nombre a tan célebre agrupación. 

Ya entrados en intenciones, será prudente que me presente. Mi nombre es Maximiliam Hatecraft y es a través de mí que conocerán de viva voz sobre algunos de los más notorios miembros del Club de la Alcachofa (estén estos o no al tanto de su pertenencia). 

En primer lugar podría hablarles del Dr. Robert Richardson, quien en 1880 escribió un obscuro y poco conocido libro intitulado: Tratado Matrimonirico Individual, en el que exponía que la costumbre de las parejas casadas de dormir sobre el mismo lecho resultaba siempre malsano. En este escrito el doctor demuestra su preocupación respecto a la transmisión del aire viciado de un conyugue al otro, condición que se agrava por las mañanas, precisamente cuando los sentidos se muestran más despiertos y sensibles a percibir esos nocivos efluvios. Pero quizá lo más sorprendente de las tesis de Richardson, lo constituye la presunta electricidad de proximidad, causa última de las disputas en pareja. En sus propias palabras:
…las parejas discuten más debido a los cambios eléctricos que atraviesan los sistemas cuando se comparte la misma cama noche tras noche, que por cualquier otra causa conocida hasta ahora.
Cabe hacer la pertinente aclaración de que el venerable doctor Richardson era soltero.

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Otro conocido miembro, Mison Chleycrit, será para siempre recordado porque en su libro: Los muertos filósofos, rescata para la posteridad las enigmáticas palabras de despedida del filósofo Arquelao: el frio es un vínculo. Poco más es lo que se sabe sobre este erudito, quien fue discípulo de Anaxágoras y a su vez maestro de Sócrates. Se desconoce la fecha de su fallecimiento, así como la causa, pero Chleycrit no duda en afirmar que muy probablemente se debiera a un resfriado.  


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La escritora Romina Folkore escribió en las postrimerías del siglo pasado, y desde su casa en Boston, un gran tratado al que dio en llamar ¿Por qué no hay trenes a nueva Zelanda? Obra que le tomó varias décadas y un par de cuadros gastroensofágicos. En sus más de mil cuatrocientas páginas, Folkore esgrimió agudos y brillantes argumentos que intentaban explicar la ausencia de un ferrocarril que llevara de Estados Unidos a Nueva Zelanda (y viceversa). La mayoría de las hipótesis, como cabria esperar, se centran en la economía o la logística administrativa que dicha travesía representaría. No obstante, todo aquel que se anime a recorrer esas páginas, podrá descubrir que la señorita Folkore, a pesar de su agudeza, jamás se dio cuenta del oceánico impedimento a cualquier tentativa ferroviaria al respecto.

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Durante el reinado de Marco Aurelio, Plinio el Pescador (el miembro más antiguo del que al momento se tenga noticia) escribió su más reconocida obra, el Tractatus testiculum flutum. En esta obra de gran ingenio y virtud, estudiada a profundidad en la Edad Media por varios doctores angélicos, el filósofo expone con lujo de detalle sus experimentos testiculares basados en el principio de Arquímedes. En el prólogo del Tractatus, Plinio nos confiesa las razones que lo llevaron a escribir su gran obra. Al parecer sus amigos, y lo que es peor, su esposa, se burlaban del diminuto tamaño de sus glándulas, por lo que guiado por su amor a la sabiduría, decidió demostrarles a sus allegados, mediante los estudios del matemático Arquímedes, el error en el que se encontraban sus allegados. Para ello, primero pesó sus testículos en una pequeña báscula de bronce, para después sumergirlos en una tinaja llena de agua y así demostrar la verdadera valía de su equipo en peso, masa y volumen. Para su mala suerte (y gran divertimiento de los suyos), los resultados fueron decepcionantemente poco concluyentes.

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En el siglo XII el sabio japonés Yujima Tayami, escribió en un bellamente elaborado manuscrito, las seis tentaciones que un espadachín tenía que evitar a toda costa. Dichas tentaciones, en orden de importancia, son:
1.   El deseo consciente de obtener la victoria
2.   El deseo de recurrir a la astucia técnica
3.   El deseo de evidenciar sus aptitudes
4.   El deseo de intimidar al enemigo
5.   El deseo de jugar un papel pasivo
6.   El deseo de escapar del adversario
  Según historiadores de la época, el sabio Yujima fue fiel y consecuente al evitar dichas tentaciones. Hasta que sus muy sabias rebanadas fueron encontradas debajo de un cerezo.

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Finalmente, en 1821 el historiador francés Remi de la Croa, recogió en su libro Futuralia, los increíbles testimonios de un autodenominado viajero del tiempo de nombre Philippe J. Frire. Este tal Philippe relató cómo logó viajar (sin recordar el método o el modo de regreso) hasta el año 3000, en donde pudo conocer una sociedad llena de autómatas, sorprendentes maquinas voladoras y extrañas criaturas similares a crustáceos ejerciendo la medicina. La obra fue en su tiempo fuertemente criticada por la facultad de medicina de la Soborna, puesto que los miembros de la misma consideraban irrisorio que un cangrejo pudiese ejercer con soltura el oficio de galeno.

c'est la vie.