martes, 17 de junio de 2014

Publicación de Su última carcajada

Por fin se revela la que será mi próxima publicación gracias a NeoNauta ediciones, un pastiche sherlockiano en formato bolsilibro. Aquí el anuncio oficial:

“Y, aunque era un secreto a voces, desvelamos y ponemos en preventa por fin nuestro cuarto bolsilibro: "Su última carcajada", de Alejandro Morales Mariaca. ¿Queréis saber de qué va?
"Abril, 1918. Mientras miles de soldados se dejan la vida en el Frente Occidental, cerca de la frontera franco-germana un oscuro hombre que no debería existir teje en la sombra sus propios planes para el mundo.
Ignorantes de ello, el sargento Lacroix y sus Bufones, ayudados por un espía de lo más extravagante, tendrán que atravesar las líneas enemigas en un intento por desentrañar los misterios que se ocultan tras los muros del castillo Turmberg. ¿Lograrán llegar a tiempo de salvar no solo el destino de la guerra, sino el de toda la humanidad?"

¡EL MEJOR MISTERIO BÉLICO EN BOLSILIBRO!”


miércoles, 11 de junio de 2014

¿Literatura Kaiju?


Hace algunas semanas, en uno de los grupos de Facebook de los que formo parte, otro miembro preguntaba sobre la existencia de literatura Kaiju en español. Ello me llamó poderosamente la atención, pues desde niño soy un gran admirador del género en su vertiente cinematográfica, básicamente la más visible y trabajada. Pensando en ello me di a la tarea de investigar al respecto y descubrí, aunque ya lo suponía, que es un tema sumamente interesante. Sin embargo, antes de exponer mis averiguaciones, vamos a ver qué es el género Kaiju.
Kaiju es un vocablo japonés que literalmente significa «Bestia Extraña» o monstruo, más específicamente, monstruo gigante y es una subclasificación de películas de ciencia ficción. A pesar de lo que podría suponerse, los cineastas japoneses no fueron los primeros en estrenar el género en pantalla, el honor le corresponde nada más ni nada menos que a King Kong, quien fue presentado al mundo en el año 1933.

Desde un principio, en comparación a los Kaijus, los humanos no son más que una pequeña botana o cuando mucho, un minúsculo obstáculo a superar.

Veintiún años después, en 1954, nacería el kaiju más famoso de todos los tiempos: Godzilla, el monstruo reptiloide gigante de origen atómico, quien defiende y destruye Japón según lo considere oportuno. Desde que aquel coloso radioactivo se apoderó de la pantalla y de nuestra imaginación, han sido los cineastas nipones los encargados de mantener vivo el género de monstruos gigantes, con algunas no muy afortunadas excepciones, como el caso de la película Godzilla del año 1998, pero otras bastante buenas, como Pacific Rim.

Godzilla, el indiscutible Rey de los Monstruos, a punto de arrojar su aliento atómico.

Bien que mal, el gusto por ver creaturas de grandes dimensiones destruyendo nuestras ciudades arraigo muy profundo y de la pantalla esos súper monstruos pasaron a los comics, figuras de acción, caricaturas y series de televisión e incluso juegos de video. Pero, ¿y la literatura? Antes de responder, me gustaría extenderme todavía un poco más en el tema y darle contestación primero a otra pregunta: ¿por qué nos gusta ese tipo de ficción? ¿Qué hay en esa destrucción salvaje, primitiva y sin sentido que nos atrae tanto?

No todos los Kaiju son monstruos devastadores, algunos incluso pueden convertirse en héroes

Desde antiguo el hombre ha tenido la necesidad de concebir la existencia de seres colosales de apariencia —y comportamiento— monstruoso. Ya en tiempos del Antiguo Testamento e incluso mucho antes, se aceptaba como una realidad incuestionable que seres gigantescos moraban por la tierra y los océanos, tales como el Leviatán y Behemoth de los antiguos hebreos, el dragón Tiamat de los asirios o la serpiente Midgar de los eslavos, la cual era tan grande que podía rodear con su cuerpo toda la tierra, por no mencionar lo que los griegos aportaron al tema.

Una de las muchas posibles formas de Leviathan, monstruo temible que según la tradición incluso los dioses temen.

El Kraken, uno de los más antiguos y famosos Kaijus de todos los tiempos.

Incluso algunos iban más lejos y asumían que la humanidad, el planeta o el universo mismo, provenían de los restos materiales de alguno de estos seres colosales.
Éstas creaturas mitológicas, llamarlas monstruos no es correcto en éste punto, eran asumidas como fuerzas de la naturaleza (deidad) o un evento, en lugar de como animales o bestias con una moralidad definida, es decir, no eran buena ni malas per se, sólo eran. Y cuando eso sucedía, más le valía al hombre no verse en su camino.

Stay Puft, el hombre de malvavisco. Aunque su aparición es breve, es sin lugar a dudas uno de mis Kaiju predilectos.

Conforme el hombre se fue extendiendo sobre los continentes, la creencia en criaturas gigantes terrestres fue apagándose poco a poco por la ausencia de pruebas que sostuvieran su existencia. Sin embargo, por mucho que se explorasen selvas, desiertos, estepas, etc., todavía el hombre lo desconocía prácticamente todo de los grandes cuerpos de agua del planeta, los cuales representan su mayor parte.

¿King Kong? No, es Mytek el Poderoso.

Las serpientes y monstruos marinos siguieron alimentando nuestra imaginación, los antiguos mapas de navegación son muestras fehacientes de ello, y ninguna de estas creaturas gigantes submarinas fue y es tan popular como el Kraken, calamar de inmensas dimensiones que gusta de acechar y devorar navíos, cuyas reminiscencias podemos encontrar en el durmiente Cthulhu o incluso en el mismísimo Godzilla.
  
Una pelea entre reyes.


El desencantamiento el mundo continuó conforme la ciencia y la visión mecánico-objetiva del mundo se imponían y asumimos como una verdad irrebatible que en nuestro mundo no existen esos monstruos gigantes y que la ballena azul, con sus treinta metros de largo, es el animal más grande jamás concebido por la naturaleza.

Cuando se trata de hacer destrucción, hasta un anuncio publicitario poseído es una buena alternativa.

Todo lo anterior es verdad, pero aun así, eso no quita el hecho de que nos gusta imaginar que tales creaturas moran por ahí, ya sea en los insondables abismos oceánicos, en alguna de las muchas capas que componen la corteza terrestre, dentro de un volcán, a bordo de un meteorito o haciendo lo suyo en alguna otra dimensión.

El fondo del océano, ese gran desconocido. Tan enorme que casi cualquier cosa puede morar en él, incluso nuestros mayores temores.

Es sólo ficción y especulación, claro; pero nos encanta imaginar que no lo sabemos ya todo y que la naturaleza todavía tiene sorpresas reservadas para nosotros, algo del todo posible. Mas hasta que algún Kaiju verdadero se revele, no nos queda otra que conformarnos con los que no ofrece el mundo de la ciencia ficción, lo que por supuesto no es poco.

Biollante o ¿qué sucede si mezclamos células de Godzilla, el ADN de una rosa y el espíritu de una joven mujer japonesa?

A los ya mencionados Kong y Godzilla se suman: Gamera y enemigos, Rodan, King Gidorah en sus múltiples formas, Anguirus, Battra, Destoroyah, Gigan, Hedorah, Kamacuras, Kamoebas, Manda, Mechagodzilla modelos I y II, Mothra, Orga, King Caesar, Space Godzilla, Kumonga, Bagan, Baragon, Bagorah, Megaguirus, Biollante, prácticamente todos ellos, excepto Gamera y compañía, creados por el estudio cinematográfico Toho para sus múltiples filmes. La lista crece, no necesariamente en orden cronológico, con personajes como: el Kraken de Ray Harryhausen, The Blob (también conocido como la Mancha Voraz), La mujer de 50 pies, los reptilianos Reptilicus y Rhedosaurus, Zarkorr el invasor, el elusivo monstruo Clover, Mytek el Poderoso (un gorila cyborg gigantesco, personaje principal del comic británico del mismo nombre), Rey Kong (otro gorila gigante, éste perteneciente al anime Capitán Centella), las hormigas gigantes (de la película La humanidad en peligro), Mega Shark, Zilla (el Godzilla apócrifo de 1998), Stay Puft (el último avatar del dios interdimensional Gozer el Gozeriano), Cthulhu, Dagon y similares lovecraftianos, el Gigante de Hierro, los M.U.T.O (de la nueva adaptación de Godzilla), el Chico Lard Lard Donuts (quien en una especial de noche de brujas de Los Simpson cobra vida para destruir la ciudad de Springfield), la mayoría de los Ángeles de Neon Genesis Evangelion, los Kaijus vistos en Pacific Rim, la creatura gigante sin nombre vista al final de la película Evolution, y seguramente muchos más que me eluden, esperando a ser descubiertos en comics, animes (Mazinger Z, por sólo mencionar un ejemplo), películas de serie B y juegos de video.

Rodan, uno de los Kaijus clásicos.

King Gidorah, uno de los más poderosos Kaijus y el más temible adversario de Godzilla.

El Kaiju Gamera volando por los aires gracias a su propulsión a chorro.

Sin lugar a dudas una enorme lista. Pero nuevamente vale hacernos la pregunta: ¿y en el terreno de la literatura? Bien, hay que recordar que el género kaiju es muy visual, su encanto y atractivo está principalmente en «ver» las dimensiones de la creatura, junto con su comportamiento, en comparación a los humanos y sus construcciones, transpolar eso a un discurso escrito puede resultar complicado, más no imposible.

Un encuentro que definitivamente me gustaría ver.

Sí, un escritor habilidoso bien puede narrar una escena, o incluso todo un argumento, de estilo kaiju, con suficiente talento como para que nos sea posible ver lo que ocurre también como si fuera a través de medios más gráficos. No obstante, eso no implica que sea común o fácil encontrarlas, sobre todo traducidas al español o escritas en el idioma.
Me niego a pensar, sobre todo porque tengo motivos para ello, que el género kaiju literario sea despreciado o pasado por alto, y en lugar de ello prefiero suponer que es poco explotado por la complejidad inherente que supone, un obstáculo que como ya hemos visto no resulta insalvable, o por simple desconocimiento del gran potencial que una narrativa de éste estilo tiene por ofrecer.

King Kong en la cima del mundo.

La lista que comparto a continuación es bastante escasa, pero no deja de ser un comienzo y no hay que descartar que en los próximos años (o quizás meses) se incremente.
  • Sherlock Holmes y los zombis de Camford de Alberto López Aroca. No es una obra kaiju como tal, pero hay cierto personaje que la hace aparecer en ésta lista. (se puede adquirir en diversas librerías)
  • Charlie Marlow y la rata gigante de Sumatra de Alberto López Aroca. Nuevamente no se trata de una obra netamente kaiju, pero en ella tiene una aparición estelar uno de los más famosos, quien junto a su disminuida familia tienen un peso importante en la trama. (se puede adquirir en: Tienda del autor)
  • Corazón de Piedra: Hecatombe de Francisco José Palacios Gómez. Ahora sí que nos encontramos ante una obra kaiju de pleno derecho, muy probablemente la primera (y tal vez única hasta el momento) hecha por un autor cuyo idioma nativo sea el español/castellano. (se puede adquirir en: Corazón de piedra en Amazon)
  • "Hemos dejado que los monstruos gobiernen al mundo". Relato corto incluido en el libro Los espectros conjurados de Alberto López Aroca. (se puede adquirir en: Tienda del autor)
  • La isla de la muerte de Raul Montesdeoca. Un texto gratuito en el que un par de sus más aventureros personajes visitan una isla en la que moran algunos Kaijus. Pulp y Steampunk. (se puede adquirir en: Ediciones Dlorean)
  • Cine de monstruos gigantes. 1954/1974 de Gabriel Benítez. Un ebook en el que hace un repaso y análisis de la época dorada del cine de monstruos gigantes. (se puede adquirir: próximamente en Amazon)

Como verán, no he hecho mención de las obras lovecraftianas o pertenecientes a los Mitos de Cthulhu en las que hagan aparición seres gigantescos, esto se debe a que me resulta preferible el dejar que sea cada quien el que determine si Cthulhu y compañía pueden ser consideradas literatura de tipo kaiju o no.

Tal como sucede en Pacific Rim, varios Kaijus surgen de los abismos oceánicos

Aun con eso, es bastante probable que existan otras obras de monstruos gigantes de las que no tenga conocimiento, pero aunque esto no sea así, sé de algunas que se están cocinando y que es probable pronto vean la luz.
Y quién lo sabe, tal vez estemos a nada del nacimiento de un nuevo género, que en realidad siempre ha estado allí, pero que no es sino hasta ahora que comienza a incursionar en el mundo de las letras. 

Dos viejos adversarios. 

domingo, 8 de junio de 2014

Planetas Prohibidos número ocho



Planetas Prohibidos es una publicación digital de trayectoria en la que se autores e ilustradores de mucha calidad se han dado cita para compartir algo de su trabajo.
Dicho lo anterior, resulta un honor para mí el que su editor, Javier Arnau, decidiera incluir uno de mis relatos en el número ocho de su publicación.

Brujería es y no es lo que aparenta, una historia narrada en tercera persona en la que el protagonista se encuentra tan perdido como el lector puede estarlo mientras se van narrando los hechos que al parecer suceden en varios planos de la realidad. El relato viene acompañado de una magnifica ilustración, obra de Ángel García Alcaraz.

viernes, 6 de junio de 2014

Reseña: El terror en la literatura


Hablar de H. P. Lovecraft es hablar de uno de los grandes maestros del horror. Y sin duda de un escritor más complejo y versátil de lo que muchos piensan. A él no sólo le debemos varios de los mejores relatos de horror cósmico, sino también una enorme correspondencia, de los más variopinta y aún sin traducir me temo, así como varios artículos y textos de historia y teoría literaria, sobre todo del género del terror.
      En El terror en la literatura Lovecraft se da a la tarea de repasar, lo más meticulosamente posible, el surgimiento y evolución del terror literario tanto en los Estados Unidos como en Europa (no hay que olvidar que durante gran parte de su vida fue racista, razón por la cual no se molestó en tomar en cuenta las aportaciones no anglófonas-eurocéntricas).
      Y aunque sin duda tiene éxito en plasmar la trayectoria del terror literario a través del tiempo y del espacio, no siempre parece que sus críticas literarias se puedan sostener con éxito, pues en varios de esos casos es más la opinión de un lector entusiasta que la de un experto académico en la materia. Sin embargo, sus anotaciones no dejan de ser interesantes, pues en todas esas lecturas y opiniones se entrevé el germen de muchas de sus historias de mayor éxito. Y eso, al menos para quienes amamos su obra, es bastante significativo.


      Puede ser que las tesis literarias de El terror en la literatura no sean las más afortunadas ni tengan un especial carácter académico, no obstante, como historia y genealogía del terror cósmico resultan ser sumamente interesantes.
      Una gran lectura para los amantes de la literatura lovecraftiana y del terror en general.

Características
Título: El terror en la literatura
Autor(es): Howard Phillips Lovecraft
Tema: histórico, literatura
Editorial: BlackList (pero se puede encontrar en otras muchas editoriales, recomiendo especialmente la de Valdemar, pues su versión cuenta además con otros escritos del autor, por no mencionar la belleza de su edición).
Edición: Primera, tapa dura
Año: 2010
ISBN: 978-84-08-09436-4
Páginas: 151
Precio: $250 (pesos mexicanos)

Lo mejor
La cantidad de autores y obras examinadas, lo que se traduce en un muy decente catálogo de literatura de terror. Conocer las grandes influencias del nativo de Providence.

Lo peor
Más que literario es un trabajo histórico, aunque sin duda los señalamientos literarios (que los hay) de Lovecraft son a tomar en consideración. 

miércoles, 4 de junio de 2014

¿Qué son los Bolsilibros? Una entrevista a Patxi Larrabe

Patxi Larrabe es uno de los editores a cargo de NeoNauta ediciones, un buen amigo y una de las personas más interesantes que conozco. También es un apasionado del bolsilibro y nadie mejor que él para explicar un poco de qué trata el asunto. A continuación les dejo el fragmento de una entrevista que le hice para el portal La posada del terror:

LPT: ¿Por qué apostar por el bolsilibro en vez de formatos más comunes?
Como te decía, de todas estas charlas previas que mantuvimos Esteban y yo, teníamos claro que queríamos dotar de un matiz especial a nuestros libros. En la era digital en la que vivimos, que está llena de comodidades y que nos ha facilitado tanto la vida a todos, los “objetos artísticos” en sí han perdido el valor de eso mismo: de objetos. Los discos, los vídeos, las fotos y, por supuesto, los libros, se almacenan todos en el mismo pendrive, tablet, PC o móvil. Distintos contenidos en un mismo continente, todos apiñados. Nosotros creemos que cada creación es distinta y que presentarlo en un formato físico u otro le da un valor añadido que los bits no pueden conseguir.
En nuestro caso, la decisión fue sencilla. Nos encanta el pulp, la literatura popular, y su máxima expresión en España se logró a través del bolsilibro y de autores como Curtis Garland, H.S. Thels, Lem Ryan, Lou Carrigan, Ralph Barby, etc. La “novela de a duro” (nombre que deriva de su bajo precio) es, por así decirlo, nuestro pulp. Así que, ¿qué mejor manera de tender un puente entre el pasado y el presente que con este formato tan peculiar e identificado? Ante todo, retro-respeto.

LPT: Veo que su catálogo comienza con dos obras que, en apariencia, lo único que tienen en común es el formato, ¿qué puedes contarnos sobre ellas?

Sí, es cierto. Antiguamente, los bolsilibros solían aparecer por colecciones organizadas por género dentro de la misma editorial: terror, ciencia-ficción, románticos, western, etc. En nuestro caso, la colección “Aventuras de bolsillo” es un poco un cajón desastre donde entran todo tipo de propuestas clásicas, así como más modernas (zombi, steampunk, etc.). Pero, yendo un paso más allá, pedimos por lo general a los autores que no se corten a la hora de hibridar géneros y plantear propuestas bizarras. ¿Western con dinosaurios? ¿Zombis alienígenas en platillos voladores? ¿Pastiches retorcidos? ¡Bienvenidos sean!



lunes, 2 de junio de 2014

Julia Egl

Una de las muchas satisfacciones con las que me he encontrado durante mi todavía joven faceta literaria, es sin duda el conocer y hacer amistad con gente de mucho talento y todavía más calidad humana.


Ya les he hablado un poco de Alberto López Aroca o Joe Álamo. Pero no todos a los que he tenido el gusto de conocer son escritores. También he tenido el placer de entrar en contacto con muy talentosos ilustradores cuyo trabajo brilla con luz propia.


Una de estos artistas es Julia Egl, cantante, fotógrafa, empresaria y una muy original ilustradora cuya obra es rica en metáforas, expresividad y en fusión de conceptos. Julia es una creadora bastante ecléctica que gusta de experimentar e incluso jugar con la inspiración y los objetos a su alrededor para dar vida a sus creaciones.


Sus composiciones son en su mayor parte trazos intrincados en los que de lo abstracto surgen figuras antropomórficas de rasgos sencillos pero de gran expresividad que muchas veces comparten el espacio, e incluso la fisonomía, con formas animales que crean un conjunto muy orgánico y bello.


Los personajes que retrata, a pesar de su apariencia minimalista e infantil, poseen un carácter profundo que invita a la reflexión, pues lo que en un primer momento parece evidente, es únicamente la puerta de entrada a un mensaje estético más profundo.


En cuestión de color no es raro encontrarle tonos ocre y monocromáticos con muy puntuales dosis de colores más brillantes que ayudan a resaltar ciertos detalles y aspectos particulares.


Además de todo lo anterior, no es raro encontrar en sus composiciones cierto aire de nostalgia hacia la estética del siglo XIX, aunque con elementos y expresiones de las culturas autóctonas de Latinoamérica, algo que queda patente con algunas vestimentas, escenarios y rasgos animales como el venado y el caracol.

 


Sin embargo, ninguna interpretación que se puede hacer sobre su obra supera la propia percepción que uno mismo se haga sobre ella, dicho esto, los invito a que visiten sus páginas y perfiles, donde de primera mano podrán darle un vistazo a su arte y propuesta pictórica, el cual como ya sabrán recomiendo ampliamente.

domingo, 1 de junio de 2014

Actualización

Regreso de mi larga ausencia para compartirles diversas cosas. Para comenzar, compartirles que pueden seguir leyendo mis reseñas y opiniones literarias en la web La posada del terror, un proyecto multitematico en el que gente de gran talento se aboca a compartir material de diversa índole y sus respectivas opiniones, siempre dentro de los géneros del terror y la ciencia ficción.


Decirles también que han vuelto los bolsilibros. Para quienes no tengan muy en claro qué es eso, en los próximos días subiré un pequeño artículo que lo explica, pero por ahora adelantar que se trata tanto de un formato de edición como de un modo de hacer literatura, algo muy similar a lo que es el Pulp, con el cual está muy hermanado. El caso es que han vuelto, en su formato original y de la mano de una nueva generación de autores que la joven editorial NeoNauta Ediciones ha tenido el buen tino de reunir.


Actualmente ya se encuentran disponibles sus tres primeros títulos: Reward, de Paulo Cesar Ramírez, Estatuas de Venus, de Cano Farragute y Amaudis y el Rayo de Hierro, de Luis Guillermo del Corral. Tres muy buenas excusas para adentrarse en el basto mundo de la literatura de bolsillo y a un precio más que atractivo. 



Por último, pero no por ello menos importante, compartirles que ya se ha abierto el periodo de votación de los No Premios Pulp, convocados por Proyecto Pulp


Esto por sí solo ya es bastante bueno, porque nos da un panorama sobre lo que al Pulp como género literario se refiere (sobre si es o no un género o un metagénero o sólo un modo de contar una historia es algo que no viene al caso), y lo es doblemente para mí porque tengo la fortuna de estar nominado tanto en las categorías de mejor antología (con Steamtales) y en mejor relato (con La delgada figura de un caballero), al lado de escritores que respeto y admiro, lo que ya es una enorme satisfacción.
Así que no olviden pasar por su página y emitir su voto por la obra que consideren la mejor en su categoría.

Espero pronto poder compartirles nuevas cosas, mientras tanto, felices lecturas.